16.7.10

Sí.

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No son las mentiras. No son las verdades. No son las miradas.
No son las sonrisas. No es el aire. No es la noche.
No son las palabras. No es el deseo.
No es la ausencia. No es el fondo.
No es la luz. No es el olvido.
No es la cama.
No son los sueños.
No es la tristeza.
No es el agua. No es la lluvia.
No es el silencio. No es la rutina.
No es el recuerdo. No es la agonía.
No es el placer. No es la culpa. No es el error.
No es la felicidad. No son los años. No es el destino.
No es la sombra. No es el camino. No son los días. No es el amor.
No es la confianza. No es el descuido. No es la perfección.
No son los aciertos. No es el pasado. No es la tierra.
No es el techo. No son los pasos. No es la puerta.
No es el espacio. No es la posibilidad.
No es el vacío. No es la paciencia.
No es el odio.
No es la ambición.
No es el fracaso.
No son los murmullos.
No es la voz. No es el presente.
No es la locura. No es el fin. No es la oscuridad.
No es el fuego. No es la pasión. No son los besos.
No es la mente. No es el encanto. No es la imaginación.
No es el secreto. No es lo perverso. No es el tiempo.

No... es ella.

No... es él.