27.9.10

Solos ella y yo

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La llamaré Lilia, por asuntos complicados, digámosle privacidad. Aquella noche me pidió nunca repetir su nombre en voz alta, bajo ninguna circunstancia; después de un pacto de sangre se acercó a mi y lo murmuró de manera que su nombre viajara a través del espacio y ni siquiera el aire fuera capaz de percibirlo, incluso ahora, cuando las cosas van mal, insisto en convencer a mi mente que, aquella noche, me imaginé su nombre y que de ella no sabré algo nunca más.


O al menos eso creía...


Mi error cayó fuerte sobre mis hombros cuando al entrar a mi apartamento la vi sentada en la barra, limpiándose un corte profundo en el hombro... con el mejor de mis vodkas.


Primero me enamoré de sus hombros desnudos y un segundo después me oí decir. - Mejor bebe el vodka, voy por alcohol - y antes de desaparecer por el pasillo me dijo como tratando de encantarme - Alejandro, voy a necesitar tu ayuda - y yo, como buen enamorado le dije - Lo sé.