14.1.10

Hipnosis...

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Tan pronto anochezca voy a detener el tiempo. Haré que el pasado y el futuro se encuentren en un estado atemporal, donde lo que imagino es real, donde ella es posible.
Son muchas las razones por las que lo haré pero sólo una importa, no quiero esperar. Odio que amanezca sin que ella esté a mi lado. Necesito que sus ojos me inviten a dormir y su cuerpo encuentre el lugar adecuado entre mis brazos y me obligue a descansar.
Convertiré la noche en una muerte juntos, en una eternidad para conocernos.

Confiando en que nada es imposible, he pensado en cómo escapar del flujo del tiempo, tuve varias ideas poco comunes, algunas incluso rozan los límites de lo imaginable, pero la solución definitiva llegó a mí a través de un sueño.

Llegaba a una mansión, la cual parecía ser mi casa, entraba tranquilamente, con movimientos fluídos que indicaban una costumbre de algunos años. Todo el lugar estaba en silencio, medianamente iluminado. No estaba seguro si vivía solo o había alguien más. Caminaba con actitud cansada, buscando la sala para relajarme en el sillón. Los detalles en las paredes y los adornos eran borrosos, mi vista sólo se enfocaba en el camino que, inconscientemente, estaba siguiendo. Llegaba a la sala, una estancia muy acogedora con algunos sillones, me acercaba por atrás a un sillón específico, al verlo más de cerca me daba cuenta de que había una persona, su cabello me insinuaba que era una mujer que yo conocía. Me paraba atrás del sillón y, al inclinarme un poco sobre el respaldo, ella giraba su rostro hacia mí y elevaba la vista como en cámara lenta hasta encontrarse con mi mirada, me veía reflejado en su ojo como si yo fuera la llave para entrar en su mente. Ella estaba recostada en el sillón con un libro abierto entre las manos, yo metía mi mano entre su cabello y acariciaba su cuello. Ella no dejaba de mirarme, como si quisiera decirme algo y no pudiera. Yo me inclinaba un poco más para besarla, en ese momento, algo en el libro captaba mi atención, me olvidaba del beso y veía fijamente una palabra que empezaba a hacerse más grande. Un gato dormía sobre un perro en la alfombra, pero yo no los veía porque sólo percibía la palabra repitiéndose cada vez con más fuerza, mayor tamaño.
hipnosis... hipnosis... hipnosis... hipnosis...
La palabra crecía hasta salirse del libro... HIPNOSIS...
Ella cerraba de golpe el libro. Silencio.

Desperté con la solución en la mente y ahora sé cómo voy a hacerlo.
Inducir un estado hipnótico no es sencillo. Esta noche yo he de hacerlo solo, lo cual complica aún más el proceso. Para intervenir el flujo temporal al que me encuentro sometido inventé lo que llamo... Hipnosis por belleza. Un procedimiento autohipnótico que consiste en abstraer la mente con algo muy hermoso, de increíble belleza. Sin dudarlo la he escogido para abstraerme. Su imagen funcionará como catalizador durante el proceso, para ello tengo que escoger las ocho fotos donde se vea más hermosa y he de relacionar cada foto con una sensación o sentimiento en mi mente, de esta manera se crea un nexo entre la belleza y el pensamiento.

Cuando llegue el momento he de eliminar cualquier distracción, me sentaré en la oscuridad frente a la computadora y comenzaré a observar sus fotos, con un tempo específico las iré pasando, de la misma forma irán cambiando las sensaciones en mi mente. Admiraré la belleza, foto tras foto, seré incapaz de hablar, veré con la mente, sentiré con los ojos. Ignoraré el tiempo, modificaré el tempo, alterando así mi percepción sobre el presente. Desaparecerán las horas y seré libre para cumplir mis promesas, para vivir lo que he imaginado, para estar con ella.

Haré que la noche dure lo suficiente para ir a buscarla. Así la próxima vez que amanezca no estaré solo y me iré a dormir con un beso en los labios.. un beso de ella.

Ahora sólo espero... que anochezca pronto.


10.1.10

Reminiscencia de una mujer...de un misterio.

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No estoy seguro en qué momento perdí la cordura, pero créanme, ya no la encuentro. No pretendo culpar a nadie, no quiero señalar y mucho menos susurrar nombres. Pero en el fondo, ustedes y yo sabemos que hay una razón, una razón con un rostro hermoso, con un nombre que no me puedo sacar de la cabeza. Échenle la culpa al amor si quieren, pero estarán equivocados, no estoy enamorado, no aún, eso fue hace mucho tiempo y se requieren miles de palabras para volver a intentarlo; he pensando en la obsesión pero dudo mucho que éste sea el caso, sinceramente no me siento obsesionado; es probable que haya deseo de por medio pero no tengo intenciones de averiguarlo, no sin antes pensarlo más a fondo.

Descartar las opciones anteriores me ha obligado a encerrarme en mi sillón y pensar, ignoro el frío y me enfoco en el misterio, ella. Empezaré asumiendo que, como cualquier otro misterio, me gusta y me llama la atención. Excusa suficiente para pensar e incluso soñar con ella.

Y es que tengo una reminiscencia de lo que ella me hizo sentir y no me puedo permitir olvidar eso tan fácilmente, la existencia de un pasado me permite acercarme en el presente, algo necesario cuando se ambiciona un futuro específico.

Los planes son inútiles, me queda claro que ella es impredecible, por lo que tengo que improvisar y es aquí donde, posiblemente, pierdo la cordura. Porque ella suele ser una hermosa contradicción que, a veces, me es imposible entender. Y eso la hace más atractiva. Por lo que debo confiar en mi mente, ser capaz de interpretar las cosas que no se han dicho, las cosas que nunca se dirán.

El secreto está en los detalles, pequeñas cosas capaces de comunicar u ocultar información importante. Y es así como la voy conociendo.

Esto podría parecer una vía de liberación para mi mente, dejar de lado los secretos y confesar, pero no es así, revelar ciertos pensamientos no hace las cosas más fáciles, al contrario, me recuerda que debo ser más cuidadoso con lo que aún debo ocultar.

Esta es mi particular manera de expresarme, de hacer llegar un mensaje.

Necesito más pistas, más detalles para "sonreír", porque de esa manera alimento mi imaginación y mi curiosidad.

Y en la sangre que compartimos corre la esperanza de volver a verla a los ojos y tener la llave para entrar a través de ellos y saber lo que piensa y conocer lo que siente.

Al principio de este mensaje dejé ir ocho besos a través de la noche, ahora amanece y presiento que todos han muerto congelados en el camino, sin llegar a su destino.

Imagino que sus besos son más fuertes que los míos y pienso que a nadie haría daño que un día a ella se le escapara un beso y... ese beso... de alguna manera... llegara a mí.