No estoy seguro en qué momento perdí la cordura, pero créanme, ya no la encuentro. No pretendo culpar a nadie, no quiero señalar y mucho menos susurrar nombres. Pero en el fondo, ustedes y yo sabemos que hay una razón, una razón con un rostro hermoso, con un nombre que no me puedo sacar de la cabeza. Échenle la culpa al amor si quieren, pero estarán equivocados, no estoy enamorado, no aún, eso fue hace mucho tiempo y se requieren miles de palabras para volver a intentarlo; he pensando en la obsesión pero dudo mucho que éste sea el caso, sinceramente no me siento obsesionado; es probable que haya deseo de por medio pero no tengo intenciones de averiguarlo, no sin antes pensarlo más a fondo.
Descartar las opciones anteriores me ha obligado a encerrarme en mi sillón y pensar, ignoro el frío y me enfoco en el misterio, ella. Empezaré asumiendo que, como cualquier otro misterio, me gusta y me llama la atención. Excusa suficiente para pensar e incluso soñar con ella.
Y es que tengo una reminiscencia de lo que ella me hizo sentir y no me puedo permitir olvidar eso tan fácilmente, la existencia de un pasado me permite acercarme en el presente, algo necesario cuando se ambiciona un futuro específico.
Los planes son inútiles, me queda claro que ella es impredecible, por lo que tengo que improvisar y es aquí donde, posiblemente, pierdo la cordura. Porque ella suele ser una hermosa contradicción que, a veces, me es imposible entender. Y eso la hace más atractiva. Por lo que debo confiar en mi mente, ser capaz de interpretar las cosas que no se han dicho, las cosas que nunca se dirán.
El secreto está en los detalles, pequeñas cosas capaces de comunicar u ocultar información importante. Y es así como la voy conociendo.
Esto podría parecer una vía de liberación para mi mente, dejar de lado los secretos y confesar, pero no es así, revelar ciertos pensamientos no hace las cosas más fáciles, al contrario, me recuerda que debo ser más cuidadoso con lo que aún debo ocultar.
Esta es mi particular manera de expresarme, de hacer llegar un mensaje.
Necesito más pistas, más detalles para "sonreír", porque de esa manera alimento mi imaginación y mi curiosidad.
Y en la sangre que compartimos corre la esperanza de volver a verla a los ojos y tener la llave para entrar a través de ellos y saber lo que piensa y conocer lo que siente.
Al principio de este mensaje dejé ir ocho besos a través de la noche, ahora amanece y presiento que todos han muerto congelados en el camino, sin llegar a su destino.
Imagino que sus besos son más fuertes que los míos y pienso que a nadie haría daño que un día a ella se le escapara un beso y... ese beso... de alguna manera... llegara a mí.
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