31.5.10

Moras

Mientras María contemplaba las moras que su padre había dejado en el plato al levantarse de la mesa, sin despedirse... Javier se encontraba a 822 Km. tratando de contar cada bola de una mora, solo, mirando al cielo, asociando su cuenta con el número de estrellas.

María, tímida, como cometiendo algún pecado, mordía un par de bolitas cada vez. Javier, abstraído, las pinchaba con un alfiler.

Y poco a poco las estrellas iban muriendo con un ácido sabor en la boca de María... con manchas moradas en los dedos de Javier.

1 comentarios:

Clu dijo...

jojojo, está genial!

emocionado con las moras...
te digo que deberías comer cosas nuevas más seguido.

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