Tan pronto anochezca voy a detener el tiempo. Haré que el pasado y el futuro se encuentren en un estado atemporal, donde lo que imagino es real, donde ella es posible.
Son muchas las razones por las que lo haré pero sólo una importa, no quiero esperar. Odio que amanezca sin que ella esté a mi lado. Necesito que sus ojos me inviten a dormir y su cuerpo encuentre el lugar adecuado entre mis brazos y me obligue a descansar.
Convertiré la noche en una muerte juntos, en una eternidad para conocernos.
Confiando en que nada es imposible, he pensado en cómo escapar del flujo del tiempo, tuve varias ideas poco comunes, algunas incluso rozan los límites de lo imaginable, pero la solución definitiva llegó a mí a través de un sueño.
Llegaba a una mansión, la cual parecía ser mi casa, entraba tranquilamente, con movimientos fluídos que indicaban una costumbre de algunos años. Todo el lugar estaba en silencio, medianamente iluminado. No estaba seguro si vivía solo o había alguien más. Caminaba con actitud cansada, buscando la sala para relajarme en el sillón. Los detalles en las paredes y los adornos eran borrosos, mi vista sólo se enfocaba en el camino que, inconscientemente, estaba siguiendo. Llegaba a la sala, una estancia muy acogedora con algunos sillones, me acercaba por atrás a un sillón específico, al verlo más de cerca me daba cuenta de que había una persona, su cabello me insinuaba que era una mujer que yo conocía. Me paraba atrás del sillón y, al inclinarme un poco sobre el respaldo, ella giraba su rostro hacia mí y elevaba la vista como en cámara lenta hasta encontrarse con mi mirada, me veía reflejado en su ojo como si yo fuera la llave para entrar en su mente. Ella estaba recostada en el sillón con un libro abierto entre las manos, yo metía mi mano entre su cabello y acariciaba su cuello. Ella no dejaba de mirarme, como si quisiera decirme algo y no pudiera. Yo me inclinaba un poco más para besarla, en ese momento, algo en el libro captaba mi atención, me olvidaba del beso y veía fijamente una palabra que empezaba a hacerse más grande. Un gato dormía sobre un perro en la alfombra, pero yo no los veía porque sólo percibía la palabra repitiéndose cada vez con más fuerza, mayor tamaño.
hipnosis... hipnosis... hipnosis... hipnosis...
La palabra crecía hasta salirse del libro... HIPNOSIS...
Ella cerraba de golpe el libro. Silencio.
Desperté con la solución en la mente y ahora sé cómo voy a hacerlo.
Inducir un estado hipnótico no es sencillo. Esta noche yo he de hacerlo solo, lo cual complica aún más el proceso. Para intervenir el flujo temporal al que me encuentro sometido inventé lo que llamo... Hipnosis por belleza. Un procedimiento autohipnótico que consiste en abstraer la mente con algo muy hermoso, de increíble belleza. Sin dudarlo la he escogido para abstraerme. Su imagen funcionará como catalizador durante el proceso, para ello tengo que escoger las ocho fotos donde se vea más hermosa y he de relacionar cada foto con una sensación o sentimiento en mi mente, de esta manera se crea un nexo entre la belleza y el pensamiento.
Cuando llegue el momento he de eliminar cualquier distracción, me sentaré en la oscuridad frente a la computadora y comenzaré a observar sus fotos, con un tempo específico las iré pasando, de la misma forma irán cambiando las sensaciones en mi mente. Admiraré la belleza, foto tras foto, seré incapaz de hablar, veré con la mente, sentiré con los ojos. Ignoraré el tiempo, modificaré el tempo, alterando así mi percepción sobre el presente. Desaparecerán las horas y seré libre para cumplir mis promesas, para vivir lo que he imaginado, para estar con ella.
Haré que la noche dure lo suficiente para ir a buscarla. Así la próxima vez que amanezca no estaré solo y me iré a dormir con un beso en los labios.. un beso de ella.
Ahora sólo espero... que anochezca pronto.
1 comentarios:
P.S. Con esto le pido a ella que me hipnotice... quizá en otra ocasión le pida que me bese.
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